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Más allá del Paisaje y la Ciudad

 
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La ciudad y el hombre, la fotografía, el tiempo, el diseño espacial, la imaginación, el paisaje, la lluvia o la neblina, el talento y hasta la energía constituyen “ingredientes” que, reunidos, ofrecen la visión de la obra de un destacado artista cubano: Luis Enrique Camejo Vento.

Desde sus comienzos siempre fue original porque no quería, ni podía parecerse a nadie. Rastreaba en sus adentros creativos, jugaba con formas, colores, hechos, y de esa experimentación-búsqueda fue creciendo lo que es hoy una obra acabada.
Y esa colección de imágenes realizadas a lo largo de un tiempo necesita agruparse, identificarse, guardarse para que no se pierda la memoria de lo que fue. Por eso, en estos días ha salido a la luz un libro-catálogo de Luis Enrique Camejo Vento (Pinar del Río, Cuba, 1971) realizado por la editorial PRINTERMAN Industrias Gráficas (Madrid, España) en este año 2008.

En cerca de 150 páginas, la elegante edición da la bienvenida al lector con una obra del artista de la Gran Vía madrileña, titulada Cuatricromía, matizada con esa manera suya de pintar que refleja el hoy reproducido en el constante ir y venir de la ciudad, y mucho más. Como visto a través de un “lente” personal, con sus desenfoques incluidos.

El agradable diseño de Eduardo Moltó, que de alguna manera se entronca o sigue de cerca la manera creativa del artista, en que las cosas están como él quiere y no cómo debían ser, acerca creaciones de Camejo desde el 2004 hasta hoy. Pero, no es un recorrido lineal, están agrupadas según tonalidades (azules, morados, sepias, grises…), ya que esa ha sido una impronta dejada en su obra, ya sea óleo o acrílico/tela, acuarela o técnica mixta/cartulina, en estos últimos años. El color, un color quizá entremezclado con blanco o grises, sobresale en su paleta monocroma que aumenta el efecto de lo que quiere entregar, para que el espectador capte inmediatamente la palabra precisa en ese aglomerado de formas, líneas, y manchas, tan rápido como en un flash, bajo cualquier circunstancia.

La temática es, se repite, la ciudad —y lo que corre dentro de ella— con distintas tonalidades, esas por las que el artista quiere cruzar en un determinado momento, quizá para dar un sentimiento, o decir en pintura lo que va por dentro y  no dice en palabras. Manera esta original también de entregarnos las piezas en esta colección donde corren series como Panamá, Ferrocarriles, Zúrich, Sueño, Túnel, Gas station, otras muchas que no titula y las que lo llevan por aquello de ponerle… un apellido, porque el nombre es ya Luis Enrique Camejo.

En el recorrido por el paisaje (propio) del creador, graduado del Instituto Superior de Arte, La Habana, Cuba, 1996, encontrará mil y una calles esas que un día cruzaron por su camino o por la mente, de ahí ese movimiento entre figuración/abstracción también recurrente en su quehacer, donde se vislumbra un universo poético que redimensiona la realidad, al lograr crear una atmósfera hasta por momentos lírica, sobre las secretas relaciones del hombre y su entorno cotidiano.

Es vida, teatro, realidad e irrealidad, porque lo vemos (el paisaje) a través de su prisma, como él quiere que lo veamos o cómo él mismo lo capta, impresionando nuestros sentidos, porque su pintura nos hace hasta sentir frío…
Y el texto introductorio, escrito por Antonio Eligio (Tonel) es parte imprescindible del libro. De manera inteligente, como suele siempre hacer, nos lleva de la mano por la obra de Luis Enrique Camejo, por su intrincado laberinto de formas, y toca puntos neurálgicos que conviven en esos “paisajes”.

“Su obra —dice acertadamente Tonel— ha explorado con éxito la idea de la ciudad y de lo urbano, asuntos que él aborda con una perspectiva novedosa. Su pintura va más allá de representar el ámbito citadino y se involucra en consideraciones más amplias, de tipo social e incluso ético, aunque evita las tentaciones del didactismo y de lo ilustrativo”.
La obra de Luis Enrique Camejo, es tal y como nos la propone en su bienvenida visual” la misma imagen de la Gran Vía madrileña, dada en diferentes tonalidades, porque así es también la vida, se puede ver en muchas maneras, pero es siempre la misma, incluso la que pinta el pintor.

TONI PIÑERA

 

 

Ultimo cambio: Nov 13 2010 en 10:46 AM

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